¿Te cuesta elegir tu hotel ideal cuando vas de vacaciones?

Hostal Moona-15

Se avecinan las vacaciones. 

Ya has decidido el hemisferio, el continente, el país, la ciudad, la playa, la montaña, el campo, el desierto, la comarca, el pueblo donde queremos ir. 

Ahora toca elegir hotel. 

Del establecimiento donde nos alojamos depende una grandísima parte de nuestra felicidad en este tiempo de asueto. 

Así que pocas bromas. 

Hoy día hay muchas vías para mirar y seleccionar lugares donde pernoctar durante nuestras vacaciones. Y una infinidad de oferta de alojamientos.

Pero precisamente por eso, cuantas más opciones tenemos, más complicado se nos hace la gestión. Así es el ser humano.

Te voy a dar unas pistas con las que centrar tus prioridades en la gran misión de elegir tu hotel.

Del establecimiento donde nos alojamos depende una grandísima parte de nuestra felicidad en este tiempo de asueto. 

Así que pocas bromas. 

Nos ponemos manos a la obra. 

A medida que miramos, remiramos, vemos y revemos, a veces sentimos que entramos en bucle. Esa rueda “hamsteriana” puede durar incluso días.

  • Éste es tan bonito…pero tan alejado del centro…
  • Aquél es un hotel de lujo a buen precio…pero tan grande y tan impersonal…
  • Ese otro me encanta, pero no incluye desayuno y a mí por las mañanas si no como me baja la tensión…

Lo que debería ser un proceso bonito y placentero se convierte en un sinvivir. 

Con el objetivo de facilitarte la tarea, centrémonos en 8 puntos claves:

1. Ubicación: cerca vs. lejos

Aunque parezca un capítulo de Epi y Blas en Barrio Sésamo, que el hotel esté cerca o lejos de lo que te interesa puede hacer que tus vacaciones sean épicas o un drama. 

Pasamos parte de la vida en el coche, buscando aparcamiento, sufriendo pitidos. 

Imagina la de cosas que podrías estar haciendo mientras observas con atención el disco rojo del semáforo esperando a que cambie de color. 

Que cuando estás de vacaciones, quieres relajarte.

Te gusta tener todo a mano y coger el coche lo menos posible. 

Una ubicación céntrica con respecto al foco de interés es primordial.

2. Diseño vs. no diseño

¿Tú también tienes el síndrome del perfeccionista?

 Eso significa que lo das todo de tí en cada cosa que haces.

 Pero eres una máquina buscando la perfección a tu alrededor. 

Te emociona cuando en un hotel cuidan el detalle. 

Cuando se han currado la decoración para deleite y comodidad del huésped. 

Eso significa que se preocupan por los clientes. 

A partir de ahí, para gustos los colores.

3. Limpieza vs. suciedad

Qué gusto da entrar en un hotel y que huela a limpio. Todo tan bonito, el recibimiento impecable, el lugar inmejorable…, pero el momento clave es cuando abres la puerta de la habitación y la escaneas poco a poco. 

A veces ocurre que no estás solo. 

Saludas a la pelusa que asoma debajo de la cama. 

A esa arañita paseando a sus anchas, lo que disculpas alegando que es verano y que el campo es lo que tiene. 

Pero el alma se te encoge verdaderamente cuando vas enfilado a la bañera a darte un buen baño relajante y ¡Oh my God!, visualizas un pelo más negro y largo que el de la Pantoja. 

Ese momento es clave. 

Tus ojos se transforman en auténticos detectores de suciedad, en escaneadores profesionales de rayos X. Comienzas entonces a mirar con recelo cada rincón de ese hotel.

Ya nada vuelve a ser igual. 

4. Desayuno vs. ayuno

En una encuesta realizada por Skift, el 42,4% de los participantes respondieron que el desayuno era el servicio más esperado en un hotel. 

La mente del huésped entra en modo zen y ya está pensando qué desayuno le espera desde el momento que realiza su reserva. 

A la mayoría no les apetece perder tiempo en buscar un bar donde desayunar, sino aprovecharlo y disfrutar del lugar. 

Y para qué engañarnos, eso de salir de casa sin comer con la tensión por los suelos y con ruidos en la tripa no te gusta.

Votas por los desayunos en el hotel. A poder ser frescos, auténticos y sin prisas.

5. Libertad Check-in vs. horarios

Es un auténtico lujo poder llegar al hotel a la hora que quieras/puedas.

En algunos hoteles tienes que llegar a una hora determinada porque corres el riesgo de dormir en la calle. 

En otros, tienes que avisar e informar de tus estimaciones de llegada y en otros simplemente te cobran un extra por salirte del horario. 

Lo cual no mola nada. 

En la era de la tecnología en la que vivimos, el llegar más tarde no debería ser una pega. Hay cientos de sistemas que te dan la solución. 

Llegas y accedes. 

Welcome, tecnología. 

6. Grande vs. pequeño

El tamaño importa. 

A algunas personas les encantan los hoteles cuanto más grandes mejor. 

Apuesto a que cada vez más apuestas por los hoteles con encanto. 

Los diferentes, los que no pasan desapercibidos, los que quedan en tu recuerdo, los que te hacen sentir especial. 

En los que vives una experiencia distinta. 

En los hoteles de un cierto tamaño pasas a ser uno más. El trato es más disperso y menos personalizado. La distancia entre recepción y habitación es mucho mayor que en uno de tamaño más familiar. 

Una vez más, depende de lo que busques.

7. Buen servicio vs. mal servicio

Recibir un buen servicio para significa que te traten bien, que te acojan como mereces, que se preocupen por ti, que cubran tus necesidades, que te resuelvan problemas, dudas, que se alegren de verte, de saludarte. 

En definitiva, que te hagan sentir como en casa. 

Una prueba inequívoca de que eso no ha fallado es que repitas. 

Y es que a todos nos gusta que nos mimen, sea en casa, en el trabajo, en una tienda, en un restaurante o en un hotel. 

8. Precio: qué es caro vs. qué es barato?

Del latín pretium, según la R.A.E., el precio es el valor pecuniario en que se estima algo. Lo que para unos es caro para otros es barato o no tan caro y viceversa. 

Esta premisa lo convierte en un elemento subjetivo. 

Tú sabes bien qué estás dispuesto a pagar según lo que buscas en cada momento y qué deseas obtener. 

A partir de ahí, lo caro o lo barato lo es según se mire y quién lo considere. 

Si obtienes lo que necesitas y estimas que vale lo que pagas, a disfrutar!   

¿Ya tienes claro cómo elegir tu hotel ideal?

Si estos 8 elementos te han ayudado para encontrar fácilmente el hotel para disfrutar en tus vacaciones, te invito a echar un vistazo a Moona.

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